viernes, 22 de julio de 2016

Elucubraciones ( XII )

Fotografia: Jestormbringer

Para llevar a cabo la inhibición de los instintos que exige el mundo moderno, y para poder manejar de modo adecuado el estancamiento de energía resultante de esa inhibición, el ego tiene que sufrir un cambio. El ego, es decir, la parte de la persona que está expuesta al peligro, se torna rígido, como decimos, cuando es expuesta de continuo a los mismos o similares conflictos entre sus necesidades y un mundo exterior inductor de temores.
En este proceso va adquiriendo un modo de reacción crónico, que funciona de forma automática, que denominamos "carácter". Es como si la personalidad afectiva se hubiese recubierto de una armadura, como si el duro caparazón que va desarrollando tuviese como objetivo desviar y debilitar los golpes del mundo exterior, así como acallar las necesidades interiores. Esta armadura hace que la persona sea menos sensible a todo lo desagradable, pero también restringe la motilidad de la libido y de la agresión, con lo que se reduce su capacidad de alcanzar logros y experimentar placer. Decimos que el ego se ha vuelto menos flexible y más rígido, y que la capacidad de regular la economía energética depende de la extensión de esa armadura.
Wilhelm Reich, (1897-1957)

lunes, 4 de julio de 2016

Draug.


Suecia, siglo XI. Un misionero ha desaparecido en el interior de Ödmården, un enorme bosque que divide el norte del sur. El rey envía un equipo de rescate para recuperarlo, ya sea vivo o matar a los insurgentes responsables de su muerte. Entre los soldados Nanna, una mujer joven en su primera misión. Huérfana a una temprana edad, regresa a la parte del país que la vio nacer, las áreas todavía paganas del norte de Ödmården.
Draugr es una criatura clasificada como un no muerto en la mitología nórdica. El significado original de la palabra en nórdico antiguo es fantasma. Los escandinavos pensaban que vivían en las tumbas de los guerreros vikingos y utilizaban los cuerpos de los difuntos.