domingo, 16 de julio de 2017

Fossegrim (Nacken)

Johan Egerkrans "Nakken"

En el folclore escandinavo, el Fossegrim, también conocido simplemente como Grim (noruego) o Strömkarlen (sueco), es un espíritu del agua o trol que toca el violín, especialmente el violín Hardanger, y puede ser persuadido para enseñar dicho talento.
El Fossegrim está relacionado con los neck o nixie, por lo que también es conocido en Suecia como Nacken, pero en lugar de estar relacionado con estanques y lagos se le asocia con ríos, con cascadas y con los molinos de agua.
El Fossegrim es considerado como un violinista de talento excepcional: los sonidos del bosque, del viento y del agua brotan de las cuerdas de su violín. Se dice que la balada del Strömkarlen sueco tiene once variaciones, y que la última se reservaba únicamente para los espíritus de la noche porque cuando la tocaba "las mesas y bancos, tazas y botes, barbagrises y abuelas, ciegos y cojos, incluso los bebés en la cuna"comenzaban a bailar.
Este espíritu estaría dispuesto a instruir a los humanos en sus habilidades a cambio de una ofrenda hecha en secreto un jueves por la noche: lanzar un macho cabrío blanco a una cascada que fluya hacia el norte con la cabeza mirando al lado contrario de la cascada o fenalår (cordero ahumado) robado del almacén del vecino cuatro jueves consecutivos. Si la ofrenda no tiene suficiente carne en los huesos, sólo instruirá al suplicante cómo afinar el violín. Si la ofrenda es satisfactoria, tomará la mano derecha de su pupilo y colocará sus dedos sobre las cuerdas del violín hasta que sangren, después de lo cual será capaz de tocar tan bien que "los árboles danzarían y los torrentes se detendrían en su caída".
El carácter amable ha ido cambiado en las leyendas hasta aparecer como un demonio vil y codicioso, que con su canto incita al suicidio de los que se aventuran en sus dominios.



domingo, 2 de julio de 2017

Las naves de Nydam.


Hacia el año 350, durante; la edad del hierro en el norte de Europa, una nave que trasportaba; unos cuarenta guerreros; arribó a una playa en la que hoy es el sur de Dinamarca.
Con su casco sin puente, las tablas; solapadas, los remos dispuestos en forma de espiga y la proa y la popa altas y simétricas, el barco tenía la configuración escandinava clásica. Los guerreros; empuñaban espadas de hierro y vestían ropa de lana. Un observador; actual habría deducido que eran vikingos, pero los desmanes de estos no empezarían hasta 450 años después. De hecho, aquellos hombres eran prototipos de los vikingos.

Cuando la quilla de su barco embarrancó en la arena, los guerreros arrastraron; hasta la playa su embarcación de cinco toneladas, a continuación se adentraron en el bosque y, poco después tropezaron con una aldea próxima al lago. Una decena de casas comunales con el techo de paja; alojaba a sus familias; con su ganado. Completaban el asentamiento los ahumaderos, la forja y otros edificios pequeños.
Cuando los guerreros atacaron, los jóvenes del poblado; salieron dispuestos a combatir. Los intrusos, inferiores en número, no tardaron en sucumbir a manos de los lugareños.
Los vencedores; encontraron la nave vacía. Al día siguiente la engancharon a unos caballos; y la remolcaron; hasta el lago. Una vez allí, empezaron a destrozar; las pertenencias de los guerreros muertos: espadas, lanzas, hachas, y efectos personales como; monedas, guardapelos, e incluso; tenacillas y limpiauñas. Los lugareños rompieron la madera de las lanzas y los mangos de las hachas, astillaron los astiles de las flechas; y doblaron sus puntas. El herrero se apropió de las espadas, las; retorció a martillazos y las; arrojó; al lago. Los lugareños; creían que con el sacrificio de todos; aquellos tesoros; expresaba su gratitud; por la victoria a los dioses que, según sus creencias habitaban en el lago.
Alguien abrió una brecha en el casco. Cuando empezó a entrar agua, los hombres empujaron el barco para que se alejara de la orilla y entonaros plegarias a los dioses de la tribu. Sacrificaron algunos caballos y los arrojaron al agua. Después contemplaron como la nave se escoraba y se hundía; bajo la superficie.

Las naves y las armas hundidas, en el pantano danés llamado Nydam Mose, no solo arrojan luz sobre los orígenes de las tradiciones vikingas, si no que ilumina también la oscura historia de la edad de hierro en el norte de Europa.