jueves, 31 de agosto de 2017

Espada y Escudo.


Bajo el maltrecho escudo del cielo
El hombre se sienta en una silla negra a lomos de un caballo negro
El cabello largo y gris se mece alrededor de su yelmo de hierro
Sin saber nada de cómo llegó a estar aquí
Solo que donde ha llegado a estar no es ningún sitio
Y donde debe ir está quizá cerca
Su barba es del tono de la nieve sucia
Sus ojos son ojos que nunca se deshelarán

Bajo su peso el caballo no respira
Ni tampoco respira el hombre y el viento gime hueco
Por las muescas de su herrumbrado camisote de escamas
Y es demasiado girarse al acercarse
Jinetes uno por la derecha el otro por la izquierda
Sobre caballos muertos con ojos vacíos frenan
Se acomodan en silencio con extraña familiaridad
Flanqueando tranquilos su mando natural

Bajo el peso de los tres el suelo carece de vida
Y dentro de cada uno se agitan cenizas en la endecha
De lúgubres recuerdos que se van deslizando en el arrepentimiento
Pero todo ha pasado y los caballos no se mueven
Y así él vuelve los ojos a la derecha con la mandíbula apretada
Contempla la mirada tuerta que una vez conoció aunque no bien
Respondiendo a la irónica sonrisa con repentina necesidad
Así que pregunta: «¿Están esperando, cabo?»

«Legados y sueltos en la llanura muerta, sargento,
¿Y no era eso lo que quería?»
A eso no puede más que encogerse de hombros y posar la mirada en el otro
«Veo su atavío y lo conozco, señor, pero a la vez no»
Negra barba y faz oscura, una frente como basalto agrietado
Un hombre pesado en armadura que pocos podrían soportar
Y recibe la observación con una mueca
«Entonces conozca, si quiere, a Brukhalian de las Espadas Grises»

Bajo estos tres el trueno cabalga sobre la tierra ignota
Nada repentino pero creciente como un corazón que despierta
Y los ecos bajan rodando del escudo de las alturas
Cuando el hierro reverbera en la carga de lo que debe ser
«Así que una vez más los Abrasapuentes marchan a la guerra».
A lo que Brukhalian añade: «También las Espadas Grises que cayeron
Y este al que tú llamas cabo renació solo para morir,
Un nuevo puente forjado entre usted y yo, buen señor»

Giran entonces en sus monturas que no respiran
Para revisar las filas dispuestas en masas granulosas en la llanura
Avanzan a la guerra desde donde y desde lo que una vez habían sido
Cuando todo lo que se conocía es todo lo que uno conoce otra vez
Y en este lugar el brezo nunca florece
La sangre que se ha de derramar nunca se derrama y nunca fluye
Iskar Jarak, Ave Ladrona, se sienta a lomos de un caballo negro
Y piensa en mandar una vez más

Espada y Escudo
Pescador kel Tath

 Steven Erikson - Doblan por los mastines

lunes, 28 de agosto de 2017

Lug.

Jim Fitzpatrick-the coming of lugh.

Lug es conocido también como Lugh, Lugus, Lug Lámfhota o Lug Lámfhada (irlandés antigo: Lug= luz, brillantez; Lámfhada = Brazos Largos). Patronímicos: mac Céin, mac Ethleann, nombre en irlandés antiguo de su madre Eithne. Epítetos: Samhildánach (El que posee todas las artes y oficios), Ildanách. Según algunos autores, el nombre de Lug se deriva del céltico lugio, que significa juramento, lo que sugiere que originalmente puede haber sido también un patrón o garantizador de contratos comerciales orales, una función que concuerda con la definición del dios hecha por Julius Cesar. Y otros creen que su nombre es un derivado de lugos = cuervo, indicando con ello una conexión del dios con los cuervos, y aduciendo que antes de comenzar la Segunda Batalla de Mag Tuired, los cuervos avisan a Lug de que se acercan los fomorianos; y que los cuervos contribuyeron con buenos augurios a la fundación de la ciudad de Lugudunum como capital de Las Galias durante la época romana (Green 1992: 135).
Lug era también el dios patrocinador de un arcaico culto estacional a las cosechas.
Algunas características de Lug lo acercan a las más arcaicas tradiciones indo-europeas. Un ejemplo es el de los largos brazos conque aparece representado o descrito, que posee un eco en el epíteto del antiguo dios indoario Savitar “el de las anchas manos” . Algunos autores consideran que ese sobriquete de Lámhfhada no indicaba físicamente brazos largos del dios, sino que era capaz de poder lanzar o alcanzar al enemigo arrojando su lanza desde una larga distancia. Sin embargo, muchas representaciones gráficas lo presentan de ese modo, con dos largos brazos extendidos. Ildanách, por otra parte, sugiere que puede haber sido un mago, adivino o incluso druida. Y otro patronímico de Lug es Maicnia, El joven guerrero. Lug puede haber ido originalmente un dios solar o de la luz, y también un dios patrón del comercio, de los tratos, de los contratos; y como se ha indicado, existen razones para conectarlo con el cuervo, que podía haber sido su totem.




sábado, 12 de agosto de 2017

EL VIAJE A AMÉRICA 813 d.C.


Navegaron el verde mar gracias a las estrellas y la orilla, y cuando la orilla fue sólo un recuerdo y el cielo de la noche se quedó nublado y oscuro navegaron gracias a la fe, e invocaron al Todopoderoso para que les permitiera llegar a tierra sanos y salvos.
Habían tenido un viaje terrible, no se sentían los dedos y tenían unos escalofríos en los huesos que ni siquiera el vino podía aliviar. Se levantaban por la mañana y veían que la escarcha les había alcanzado la barba y, hasta que el sol los calentaba, parecían hombres viejos con una barba canosa prematura.
Los dientes se les empezaron a caer y tenían los ojos hundidos en las cuencas cuando avistaron las verdes tierras del oeste. Los hombres dijeron: «Estamos lejos, lejos de nuestras casas y hogares, lejos de los mares que conocemos y las tierras que amamos. Aquí, en el borde del mundo seremos olvidados por nuestros dioses.»
Su jefe se encaramó a la cima de una gran roca y se burló de ellos por su falta de fe.
—El Todopoderoso creó el mundo —gritó—. Lo construyó con sus manos de los huesos maltrechos y la carne de Ymir, su abuelo. Puso el cerebro de Ymir en el cielo como nubes, y su sangre salada se convirtió en los mares que hemos cruzado. Si él creó el mundo, ¿no os dais cuenta de que también él creó esta tierra? ¿Y si morimos aquí como hombres, no seremos recibidos en su morada?
Y los hombres lo aclamaron y rieron. Con gran voluntad se pusieron a construir un refugio con árboles partidos y barro, dentro de una pequeña empalizada de troncos afilados, aunque, por lo que sabían, eran los únicos hombres de la nueva tierra.
El día en que finalizaron el refugio hubo una tormenta: a mediodía, el cielo se volvió tan oscuro como la noche, y el cielo fue desgarrado por horcas de llamas blancas, y los estruendos se oían tan fuertes que los hombres casi se quedaron sordos por su culpa, y el gato de a bordo que se habían traído para que les diera buena suerte se escondió tras el drakar varado en la playa. La tormenta fue tan poderosa y tan fiera que los hombres rieron y se dieron palmadas en la espalda y dijeron: «El trueno está aquí con nosotros, en esta tierra lejana», y dieron gracias y se alegraron y bebieron hasta que empezaron a tambalearse.
En la oscuridad llena de humo de su refugio, aquella misma noche, el bardo les cantó las viejas canciones. Cantó sobre Odín, el Todopoderoso,que se sacrificó por sí mismo con la misma valentía y nobleza con la que otros se sacrificaron por él. Cantó sobre los nueve días que el Todopoderoso estuvo colgado del árbol del mundo, con el costado atravesado por una lanza y del que manaba sangre, y les cantó sobre todas las cosas que el Todopoderoso había aprendido en su agonía; nueve nombres y nueve runas, y dos veces nueve amuletos. Cuando les habló de la lanza que perforó el costado de Odín, el bardo chilló de dolor al igual que había hecho el Todopoderoso en su agonía, y todos los hombres se estremecieron al imaginar su dolor.
Encontraron el scraeling al día siguiente, que era el propio día del Todopoderoso. Era un hombre pequeño que tenía el pelo tan negro como el ala de un cuervo y la piel del color rojo cálido de la arcilla. Al hablar usó unas palabras que ninguno de ellos pudo entender, ni tan sólo el bardo, que había estado en un barco que había cruzado las columnas de Hércules y que sabía hablar la lengua de los comerciantes del Mediterráneo. El extraño iba vestido con pieles y plumas y llevaba pequeños huesos trenzados en su larga melena.
Lo condujeron a su campamento y le dieron de comer carne y una bebida fuerte para saciar la sed. Se rieron a carcajadas del hombre, que tropezó mientras cantaba, de la forma en que ladeaba y dejaba muerta la cabeza, y eso que había bebido menos de un cuerno de aguamiel. Le dieron más bebida y al cabo de poco ya estaba tirado bajo la mesa con la cabeza escondida bajo el brazo.
Entonces lo cogieron, un hombre por cada hombro, un hombre por cada pierna, lo llevaron a la altura de los hombros, los cuatro hombres le hacían de caballo de ocho patas, y lo llevaron en cabeza de una procesión hasta un fresno desde el que se divisaba la bahía, donde le pusieron una soga alrededor del cuello y lo colgaron al viento, su tributo al Todopoderoso, al Señor de la Horca. El cuerpo del scraeling se meció en el viento, la cara se le fue oscureciendo, con la lengua fuera, los ojos se le salían de las órbitas, el pene lo bastante duro como para colgar un casco de cuero, mientras los hombres aplaudían y gritaban y reían, felices de enviar su sacrificio a los cielos.
Y, al día siguiente, cuando dos grandes cuervos se posaron sobre el cadáver del scraeling, uno en cada hombro, y comenzaron a picotearle las mejillas y los ojos, los hombres supieron que su sacrificio había sido aceptado.
Neil Gaiman- American Gods 

sábado, 5 de agosto de 2017

Kvothe.

kvothe

“Si quieres saber quién eres, camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre. Viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo. Un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección.”

Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades. La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta. La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que «el tiempo todo lo cura» es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta. La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad. La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
Patrick Rothfuss . El nombre del viento