domingo, 1 de noviembre de 2015

Sigurðr.


Cuando un hombre entra en combate, le sirve más un corazón audaz que una espada afilada”.
Sigurðr

El secreto de las grandes cosas
Brynhildr:
“Te traigo cerveza señor del  manzano de las corazas, cortada con fuerza y con gran fama;
está llena de canciones de encantamiento y de runas que curan de buenos ensalmos y de alegres palabras.

Aprende las runas de la victoria si quieres ser sabio, y grábalas en el guardamanos de tu espada,
en el centro de su hoja y en su pomo y pronuncia dos veces el nombre de Týr.

Haz runas de rompiente si quieres salvar en los estrechos los corceles con velas;
grábalas en el estrave y en la pala del timón, y márcalas a fuego en los remos;
no habrá oleaje tan alto ni mar tan profundo que no regreses sano y salvo del mar.

Conoce las runas del habla, si tienes que pagar a un pariente su agravio con odio;
colócalas bien, desordénalas luego, ponlas después todas juntas en la asamblea
cuando la gente comparezca ante los jueces, no faltando ninguno.

Conoce las runas de la cerveza si deseas que la mujer de otro;
la confianza en ella no te engañe, si tú te confías;
grábalas en el cuerno y sobre el dorso de tu mano y márcate en una uña la runa Nauð.

Haz el signo sobre la bebida y te prevendrá contra su daño y pon ajo en el líquido;
Yo sé que entonces nunca tendrás ante ti un hidromiel emponzoñado.

Necesitas saber las runas del auxilio, si quieres salvar a otros y ayudar a las mujeres de parto;
grábalas en las palmas de la mano. Invoca después la asistencia de la Dísir.

Conoce las runas de los miembros si quieres ser curandero y saber reconocer las heridas;
grábalas en un trozo de corteza y en las pinochas del árbol cuyas ramas apunten hacia el este.

Aprende las runas de la razón vera si quieres ser el más inteligente de los hombres;
las leyó, las grabó, las ideó Hroptr.
Se grabaron en el escudo que está ante el dios brillante,
en la cabeza de Alsvinnr y en la rueda que está bajo el carruaje de Hrungnir
y en el bocado de Sleipnir y en las cadenas del trineo.

En la zarpa del oso y en la lengua de Bragi en las garras del lobo y en el pico del águila,
sobre sus alas ensangrentadas y en la cabeza del puente,
en las palmas del parto y en las huellas de la curación.

En el vidrio y en el oro y en la buena plata, en el vino y en la cerveza
y en el asiento de la vǫlva en la carne de los hombres y en la punta de Gaupnir
y en el seno de la bruja, en la uña de la norna y en el pico del búho.

Todas fueron raspadas-las que ya estaban grabadas- y mezcladas con el sacro mjǫðr
y enviadas por anchos caminos: unas están con los albos
algunas con los Æsir  y con los prudentes Vanir, y a algunas las tienen los humanos.

Son las runas del libro y las runas del parto y todas las runas del beber
y las magníficas y poderosas runas para todo aquel que sepa usar,
 a las colocadas en el orden correcto y las intactas para su buena suerte.

Disfruta de ellas si las has aprendido hasta que los regin se desgarren.
Escoge ahora -tienes la ocasión de hacerlo- arce de armas afiladas:
 cantar o callar, considéralo en tu corazón! Todas las cosas están predeterminadas”.

Sigurðr respondió:
“No huiré ni aunque sepa que vaya a morir: no nací cobarde;
tus consejos llenos de afecto a todos los guardaré  tanto tiempo como viva”.

 Estrofas de los Sigrdrífomál (Edda I,).

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