martes, 14 de febrero de 2012

El camino de los reyes (Robert E. Howard)

El camino de los reyes
Cuando era un gran guerrero, resonaban
Los tambores en mi honor.
El pueblo esparcía polvo de oro ante
Los cascos de mi caballo.
Más ahora que soy rey, la gente murmura
a mi paso con disgusto.
Y temo hallar veneno en mi copa, y recibir
una cuchillada por la espalda.
Reluciente concha de una vieja mentira,
Fábula de derechos divinos,
Tú ganaste tu corona por herencia,
Pero la sangre fué el precio de la mía.
El trono que yo obtuve con sangre y sudor,
Por Crom, que jamás lo venderé,
Ni por un valle lleno de oro, ni ante la
Amenaza de los fuegos del infierno.
¿Qué se yo de los usos cultos, del lujo,
de sutilezas y mentiras?
Yo, que nací en una tierra inhóspita
Y que fuí amamantado bajo el cielo.
El lenguaje sutil, la astucia, todo fracasa
Cuando cantan las espadas.
Venid a morir, perros.
Sabed que fuí un hombre,
Antes de ser rey.
Robert E. Howard

viernes, 10 de febrero de 2012

ShapeShifter


Gabriel Byrne narra un viaje a través de un mundo de ensueño.


Un coche oscuro, a toda velocidad por la noche en sinuosas carreteras de montaña. misteriosamente entra en La dimensión de los sueños, creando una explosión similar a una supernova. El vehículo se desintegra en un sin número de pequeños trozos que se hunden en las profundidades del espacio abigarrado. Las piezas caen a la superficie de un planeta de ensueño, donde alternativamente se combinan en las criaturas que representan el alma del coche.

jueves, 9 de febrero de 2012

Némesis (H.P. Lovecraft)

 Zdzislaw Beksinski
Némesis
A través de las puertas del sueño custodiadas por los gules,
Más allá de los abismos de la noche iluminados por la pálida luna,
He vivido mis vidas sin número,
He sondeado todas las cosas con mi mirada;
Y me debato y grito cuando rompe la aurora, y me siento
Arrastado con horror a la locura.

He flotado con la tierra en el amanecer de los tiempos,
Cuando el cielo no era más que una llama vaporosa;
He visto bostezar al oscuro universo,
Donde los negros planetas giran sin objeto,
Donde los negros planetas giran en un sordo horror,
Sin conocimiento, sin gloria, sin nombre.

He vagado a la deriva sobre océanos sin límite,
Bajo cielos siniestros cubiertos de nubes grises
Que los relámpagos desgarran en múltiples zigzags,
Que resuenan con histéricos alaridos,
Con gemidos de demonios invisibles
Que surgen de las aguas verdosas.

Me he lanzado como un ciervo a través de la bóveda
De la inmemorial espesura originaria,
Donde los robles sienten la presencia que avanza
Y acecha allá donde ningún espíritu osa aventurarse,
Y huyo de algo que me rodea y sonríe obscenamente
Entre las ramas que se extienden en lo alto.

He deambulado por montañas horadadas de cavernas
Que surgen estériles y desoladas en la llanura,
He bebido en fuentes emponzoñadas de ranas
Que fluyen mansamente hacia el mar y las marismas;
Y en ardientes y execrables ciénagas he visto cosas
Que me guardaré de no volver a ver.

He contemplado el inmenso palacio cubierto de hiedra,
He hollado sus estancias deshabitadas,
Donde la luna se eleva por encima de los valles
E ilumina las criaturas estampadas en los tapices de los muros;
Extrañas figuras entretejidas de forma incongruente
Que no soporto recordar.

Sumido en el asombro, he escrutado desde los ventanales
Las macilentas praderas del entorno,
El pueblo de múltiples tejados abatido
Por la maldición de una tierra ceñida de sepulcros;
Y desde la hilera de las blancas urnas de mármol persigo
Ansiosamente la erupción de un sonido.

He frecuentado las tumbas de los siglos,
En brazos del miedo he sido transportado
Allá donde se desencadena el vómito de humo del Erebo;
Donde las altas cumbres se ciernen nevadas y sombrías,
Y en reinos donde el sol del desierto consume
Aquello que jamás volverá a animarse.

Yo era viejo cuando los primeros Faraones ascendieron
Al trono engalanado de gemas a orillas del Nilo;
Yo era viejo en aquellas épocas incalculables,
Cuando yo, sólo yo, era astuto;
Y el Hombre, todavía no corrompido y feliz, moraba
En la gloria de la lejana isla del Ártico.

Oh, grande fue el pecado de mi espíritu,
Y grande es la duración de su condena;
La piedad del cielo no puede reconfortarle,
Ni encontrar reposo en la tumba:
Los eones infinitos se precipitan batiendo las alas
De las despiadadas tinieblas.

A través de las puertas del sueño custodiadas por los gules,
Más allá de los abismos de la noche iluminados por la pálida luna,
He vivido mis vidas sin número,
He sondeado todas las cosas con mi mirada;
Y me debato y grito cuando rompe la aurora, y me siento
Arrastado con horror a la locura.

H.P. Lovecraft

domingo, 22 de enero de 2012

Fiore dei Liberi - Flos Duellatorum c. 1410

 

 Flos Duellatorum  , o "La Flor de la Batalla", 1410.Es uno de los manuales de combate medieval más importantes en existencia. Se encuentra entre las presentaciones más completas del período, que nos muestra un sistema de combate integral. Incluye combate a mano limpia y con armas, también con armadura (o arnés) y sin ella, así como a  pie y a caballo. Este manual está compuesto de textos cortos con rima, profusamente ilustrados. Se incluye material de "spadone", daga, lanza, lucha,alabarda y jabalina, el cual versa sobre técnicas básicas y principios fundamentales.Fiore Dei Liberi debe ser considerado lectura obligatoria para cualquier estudiante serio de las Artes Marciales.Este documento es el tratado italiano más antiguo del que se tenga conocimiento, de forma coincidente, es considerado la fuente principal y primigenia para el estudio del "spadone" medieval italiano.Combinado con otros manuales y Fecthbucher alemanes, provee de cimientos firmes para el entendimiento de las destrezas de combate propias de la época.


   Fiore dei Liberi,. (1350 - 1420) fue un caballero de fines del siglo 14, diplomático y maestro de esgrima, su trabajo es ahora la principal fuente actual de nuestro conocimiento de las artes la lucha del siglo 15, comenzó a entrenar a una edad temprana,en última instancia a estudiar con varios maestros diferentes, incluyendo tanto a italianos y alemanes.y su método refleja los aspectos de su estilo.
 En su libro, Fiore dice haber practicado el arte del combate durante cerca de cincuenta años. Por lo tanto, según los estándares de la época, debía ser un hombre de avanzada edad al momento de dar este tratado por terminado.
   El maestro Fiore clama haber participado en numerosas batallas, dentro y fuera de Italia, en los últimos veinte años del siglo XIV. Entre estas se incluirían, Udine en 1383, donde combatió por el poblado durante la guerra civil. En 1395 estuvo en Padua y cuatro años más tarde, en 1399, estuvo en Pavia.
   En 1400 fue designado Maestro de Armas en la corte de Nicholo III d’Este, Marqués de Ferrara. Fiore recibe unos años más tarde, por parte de la noble Casa de Ferra, una comisión oficial que reconoce su estatus de Maestro. Es entonces cuando comienza a escribir el manuscrito para la nobleza caballeresca, el cual es dedicado al Marqués de Ferrara. Se supone que Liberi muere antes de 1450.
   El texto de Dei Liberi no es siempre claro, pero suficiente de su consejo nos es accesible, para darnos una buena idea acerca de sus métodos, los cuales incluyen guardias o posturas, ataques, defensas y filosofía del combate. Es también un excelente contraste al método alemán de "langenschwert", que usa técnicas y posturas similares, pero no idénticas.

lunes, 9 de enero de 2012

El Retiro Nevado (2009)



Jestormbringer : Fotografia & Musica.
Fotografias tomadas el 09 Enero 2009 en el parque del retiro.Madrid.
Musica: Jestormbringer, version de la cancion "secret wishes" original de Rik Emmett.

martes, 3 de enero de 2012

120 Aniversario del nacimiento de JRR Tolkien. Silmarillion, La caida de Fingolfin.

Ted Nasmith
 La caida de Fingolfin
"Llegó entonces a Hithlum la nueva de la caída de Dorthonion y la derrota de los hijos de Finarfin y el exilio de los hijos de Fëanor, expulsados de sus tierras. Entonces vio Fingolfin lo que era para él la ruina total de los Noldor, y la derrota de sus casas más allá de toda recuperación; y lleno de desesperación y de furia, montó a Rochallor, su gran caballo, y cabalgó solo sin que nadie pudiera impedírselo. Atravesó Dor Nu Fauglith como un viento entre el polvo, y aquellos que alcanzaban a verlo pasar huían azorados, creyendo que había llegado el mismo Oromë; porque corría dominado por una cólera enloquecida, y los ojos le brillaban como los ojos de los Valar. Así pues, llegó solo a las puertas de Angband, e hizo sonar su cuerno, y golpeó una vez más las puertas de bronce, y desafió a Morgoth a un combate singular. Y Morgoth salió.

Esa fue la última vez durante esas guerras que Morgoth cruzó las puertas de su fortaleza, y se dice que no aceptó el desafío de buen grado; porque aunque su poder era mayor que todas las cosas de este mundo, sólo él entre los Valar conocía el miedo. Pero no podía negarse a aceptar el desafío delante de sus propios capitanes; pues la aguda música del cuerno de Fingolfin resonaba en las rocas, y su voz llegaba penetrante y clara hasta las profundidades de Angband; y Fingolfm llamó a Morgoth cobarde y señor de esclavos. Por lo tanto Morgoth salió, subiendo lentamente desde el trono profundo, y el sonido de sus pisadas era como un trueno bajo tierra. Y salió vestido con una armadura negra; y se erguía ante el Rey como una torre coronada de hierro y el vasto escudo, negro y sin blasón, arrojaba una sombra de nubes tormentosas. Pero Fingolfm brillaba debajo como una estrella; porque la cota de malla era de hilos de plata entretejidos, y en el escudo azul llevaba cristales incrustados; y desenvainó la espada, Ringil, que relució como el hielo.

John Howe
Entonces Morgoth esgrimió el Martillo de los Mundos Subterráneos, llamado Grond, lo alzó bruscamente, y lo hizo caer como un rayo de tormenta. Pero Fingolfin saltó a un lado, y Grond abrió un gran boquete en la tierra, de donde salían humo y fuego. Muchas veces intentó Morgoth herirlo y otras tantas Fingolfm esquivó los golpes, como relámpagos lanzados desde una nube oscura; e hirió a Morgoth con siete heridas, y siete veces lanzó Morgoth un grito de angustia, mientras los ejércitos de Angband caían de bruces consternados, y el eco de los gritos resonaba en las Tierras Septentrionales.
Pero por fin el Rey se fatigó, y Morgoth lo abatió con el escudo. Tres veces cayó el Rey de rodillas y tres veces se volvió a levantar con el escudo roto y el yelmo mellado. Pero la tierra estaba desgarrada en boquetes todo alrededor, y el Rey tropezó y cayó de espaldas ante los pies de Morgoth; y le puso Morgoth el pie izquierdo sobre el cuello, y el peso era como el de una montaña derrumbada. No obstante, en un último y desesperado intento, Fingolfin golpeó con Ringil y rebanó el pie, y la sangre manó negra y humeante y llenó los boquetes abiertos por Grond.
De este modo pereció Fingolfin, Rey Supremo de los Noldor, el mas orgulloso y valiente de los reyes Elfos de antaño."
Silmarillion


120 Aniversario del nacimiento de JRR Tolkien


domingo, 1 de enero de 2012

2012

Greg Hildebrandt:

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lunes, 19 de diciembre de 2011

Terámenes. (La muerte de Hipólito)

 
TERAMENES.  
The Death of Hippolytus

Acabábamos de salir de las puertas de Trecene él iba en su carro:
afligida, su guardia imitaba su silencio agrupada a su alrededor;
él seguía el camino de Micenas, absorto en sus pensamientos
y su mano dejaba sueltas las riendas.Sus magníficos corceles,
que otras veces vimos obedecer su voz con ardor tan noble,
baja la testa ahora y opaca la mirada, parecían conformarse a su de caído ánimo.
En ese momento, un espantoso grito, salido del fondo de las olas, turbó la calma del ambiente
y del fondo de la tierra una voz estentórea respondió gimiendo al temible grito.
La sangre senos heló en el corazón, en tanto se erizaba la crin delos atentos corceles.
Mientras, sobre el dorso de la líquida llanura, se eleva a grandes borbotones una húmeda montaña;
 aproximase la onda, se quiebra y; vomita a nuestros ojos,
entre torrentes de espuma,un monstruo enfurecido.
Armada está su ancha frente de amenazantes cuernos;
revestido su cuerpo de escamas amarillentas;
toro indomable, dragón impetuoso, curva su grupa en sinuosos repliegues.
Ante sus largos mugidos tiembla la ribera.
Mira el cielo con horror tan salvaje monstruo,
conmuévese la tierra, el aire se infecta, la ola que lo trajo retrocede espantada.
Todo huye; sin armarnos de inútil valor, buscamos refugio en el cercano templo.
Sólo Hipólito, digno hijo de un héroe, detiene sus caballos,
toma la jabalina, enfrenta al monstruo,
y, lanzando el dardo con mano segura le abre en elcostado una ancha herida.
Entre saltos de rabia y de dolor, el monstruo cae mugiendo al pie de los caballos,
se enrosca, y les presenta las inflamadas fauces,
cubriéndolos de fuego, de humo y de sangre.
El terror los enloquece; sordos ahora, no reconocen ya ni la voz ni la brida.
En esfuerzos inútiles consúmese su amo
ellos enrojecen el freno con ensangrentada espuma.
Cuentan que hasta se vio, en ese desorden espantoso,
un dios que aguijoneaba sus flancos polvorientos.
El terror los precipitacontra las rocas; chillan y se rompen los ejes.
Eli ntrépido Hipólito ve volar en pedazos su carro deshecho
y él mismo cae enredado en las riendas.
Perdonad mi dolor. Esa cruel imagen será para mí fuente eterna de llanto.
Yo he visto, señor, he visto a vuestro desgraciado hijo arrastrado por los caballos
que su propia mano había alimentado.
Quiere llamarlos y su voz los espanta; corren.
Bien pronto no es más que una llaga todo su cuerpo.
La llanura resuena con nuestros dolorosos clamores.
Modérase por fin su impetuoso arrebato:
se detienen cerca de esas antiguas tumbas
donde duermen las reliquias frías de sus reales abuelos.
Corro allí suspirando; su guardia me sigue.
Nos guía el rastro de su generosa sangre; tintas en ella están las rocas;
las húmedas zarzas muestran los ensangrentados despojos de sus cabellos.

 Fedra de Jean Racine,(1677.)
Escena de Terámenes  y Teseo acto V Escena 6